Despacio se acerca el otoño, despacio las estaciones van cambiando. Tan despacio que ni cuenta uno se da, porque el planeta muestra lo contrario.
Pienso que por mas constante que alguien sea, estamos en un entorno que todo cambia a ritmo de las personas.
Mis cambios se fragmentan, y los suyos se contraer.
Caminando nos encontramos y corriendo nos estamos apurando.
Viviendo cada recuerdo olvidado, me han inmortalizado lo que tanto había admirado: un par de letras sueltas que forman palabras, cuentos, anécdotas fantasmas, o quizás no. De alguna u otra manera muestra un lado humano que todavía me interesa. Son esas sensaciones que hacen estremecer mi cuerpo, líneas que solo encuentran significados si sabes leerlo entre líneas.
Serán las horas lo que hacen alucinar, será el tiempo pasando tan despacio que ya ni sé en qué estado estarás. Pero no se trata solo de tiempo, porque de eso hemos pasado ya mucho, hicimos y dejamos de hacer el tiempo, no entendimos en él y hoy, en el actual, estoy un tanto atada a la idoneidad de pensar que algún día caminando tan despacio como el propio tiempo te volveré a encontrar. Cruzaras la calle y me dirás todo eso que jamás pudiste soltar.
Me reclamaras lo que tanto añoras, te hare saber que entre tantos brazos solo en el tuyo alguna vez me he calmado.










